Kevin Johansen + Liniers en La Rambleta: El ritual de un encuentro familiar

La dupla logró cautivar, emocionar y unir a cientos de seguidores de distintos países y de todas las edades, en un teatro colmado de emociones.

Written by: Francisco Bernasconi   //    Photos: Ezequiel Ale

A Kevin Johansen lo escuché por primera vez allá por los 2000, cuando una de sus canciones se viralizó gracias a una famosa telenovela argentina. “Down With My Baby” sonaba en todas las radios y nos introducía a todos a la voz profunda y super grave del cantautor argentino nacido en Alaska.

Entiéndase que, en este caso, el lugar de nacimiento no es sino anecdótico pues Johansen es tan argentino como (inserte referente argentino de su preferencia aquí). Y es que su personalidad jocosa, su humor inteligente y su capacidad de contar historias a través de la música tienen ese color argento innegable que atrapa y enamora… (Y sí, la “humildad” fue uno de los chistes del show).

Así se vivió la hora y media de concierto que dio el domingo pasado en La Rambleta junto Ricardo Siri Liniers, el reconocido historietista e ilustrador (creador de “Macanudo”), en donde repasaron toda su discografía entre chistes y anécdotas.

El show fue minimalista y recargado a la vez. La puesta en escena, simple: Kevin y su guitarra de un lado, Liniers con una mesa, pinturas y lienzos en el otro. Eso sí, ambos se encuentran a cada costado del escenario dejando el centro libre para la tercer integrante del supuesto dúo: la narrativa audiovisual.

Y es que uno de los puntos que destaca al espectáculo de estos creativos es la implementación de dibujos en tiempo real, mezclados con visuales, imágenes de videoclips y efectos de cámara. Así se genera otro soporte que está intrínsecamente ligado a la música del momento.

Por ejemplo, mientras Kevin entonaba las frases de “Road Movie”, canción que abrió el show, Liniers iba desplegando trazos de viajes, autos, trenes, guitarras, simbologías al recorrido que transitó el dúo hasta llegar a donde están ahora, coronando el final de un tour que comenzó allá por 2023.

Otra tónica distintiva de su show es el gran sentido del humor que mantienen desde el principio, tanto en el trato entre ambos, como en la presentación de las canciones. Hubo momento para ser sarcásticos y definir a los argentinos como “las personas más humildes del mundo”, una jocosa imitación por parte de Liniers del acento español y chileno -ambos muy precisos y festejados-, anécdotas de sus vivencias juntos, e incluso una performance visual en la canción La Chanson de Prevert, en donde Liniers va mostrando en la pantalla la fonética de un francés errante, argentinizado, y convierte la canción en un paso de comedia, generando así las risas de todos los presentes.

Pero no todos son risas y juegos de palabras, puesto que también hubo mucho lugar para la emocionalidad y al canto del público, a través de canciones sensibles como “Anoche Soñé Contigo”, “Tu Ve” o “Es Como El Día”. Y fue precisamente durante esta última canción que me sorprendí al ver detrás mío a un niño de 8 años cantando el estribillo, emocionado hasta las lágrimas.

Ahí me di cuenta de que había una gran cantidad de niños y niñas entre la audiencia, algo que no hubiese esperado por default. Así empecé a observar lo heterogéneo del público, con muchos locales, otros tantos latinos, jóvenes, adultos mayores, niñxs. Todos prendidos al compás de canciones sureñas, divertidas, profundas y a un ritmo audiovisual cautivante, que mantenía atento hasta al más distraído.

Otro punto para destacar es la gran capacidad de Johansen como guitarrista. No porque hiciera solos ni locuras con el instrumento, sino porque su acompañamiento era más que suficiente para sostener sus profundas melodías en un espacio enorme como es La Rambleta. En ningún momento se extrañó la presencia de más instrumentos ni de músicos invitados. Sólo él y su guitarra eran suficientes para brillar, a la vez que se dejaba espacio libre para que lo audiovisual cobrara protagonismo.

Pese a esta aclaración, debo reconocer que uno de los momentos más lindos del show se dio cuando Kevin presentó e invitó al escenario al dúo peruano Alejandro y Maria Laura (a quienes entrevistamos hace unos meses), quienes subieron junto a su hija Aurora para interpretar “El Circulo” y luego tuvieron el escenario a solas para compartir “Lugar Ideal”, de su disco “Dos Hemisferios”.

La complicidad entre los músicos y entre Liniers y Aurora, quienes realizaron una obra en conjunto, explotó el termómetro de ternura y reforzó lo que ya venía sintiendo en la sala: que no era un concierto íntimo, sino más bien una congregación, una reunión vecinal amistosa, una ranchada* con gente de todas las edades y de cualquier lugar.

Dicha sensación terminó por confirmarse al final del show con la invitación del dúo a todos los asistentes a subirse al escenario para bailar “Guacamole”and“Cumbiera Intelectual”, transformando el concierto en una fiesta popular y el escenario en una pista de baile. 

Y así, envueltos entre familias, amigos, cantos y sonrisas, Kevin y Liniers se despidieron entonando “Fin de Fiesta”, mientras el telón se cerraba lentamente y el público se paraba para aplaudir el regalo de permitirse bailar, cantar y emocionarse en comunidad. Un ritual interdisciplinar, intergeneracional y muy latino que tocó cientos de corazones en Valencia.

*Ranchar: Dícese del acto de juntarse a compartir el tiempo entre amigos, familia o desconocidos sin un fin específico más que estar.

Show: Kevin Johansen + Liniers en La Rambleta, Valencia, junio 07 de 2026.